
Aranceles a vehículos pesados en México
Nuevos aranceles a vehículos pesados: la estrategia para blindar al sector y fortalecer el T-MEC.
La propuesta de aplicar aranceles a vehículos pesados importados desde países sin tratados comerciales con México ha sido recibida con un decidido optimismo por la industria nacional. Liderada por la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) y la Industria Nacional de Autopartes (INA), esta medida es vista como un escudo fundamental para proteger la planta productiva del país y el mercado interno. El argumento central es que la imposición de estas tarifas nivelaría el campo de juego, combatiendo prácticas de comercio desleal que actualmente perjudican a los fabricantes establecidos en territorio mexicano. La iniciativa, impulsada desde la Secretaría de Economía, busca cerrar la puerta a importaciones subvaluadas, principalmente de mercados asiáticos, que no cumplen con las mismas regulaciones ambientales, laborales y de calidad exigidas dentro del marco del T-MEC. Se trata de una estrategia defensiva clave para salvaguardar una de las industrias más pujantes y estratégicas.
El principal objetivo de estos aranceles es fortalecer la cadena de valor norteamericana, un pilar del T-MEC. La industria argumenta que durante décadas se ha construido un ecosistema de manufactura y proveeduría altamente integrado entre México, Estados Unidos y Canadá. La entrada de vehículos a bajo costo desde naciones sin acuerdos no solo amenaza miles de empleos directos e indirectos, sino que también debilita esta sinergia regional. Al encarecer dichos productos, se incentiva a que las empresas de logística y transporte opten por unidades ensambladas localmente, garantizando la continuidad de las inversiones en tecnología e innovación. Esta política arancelaria funciona como un candado para asegurar que los beneficios del nearshoring se materialicen en un fortalecimiento real de la capacidad industrial, en lugar de una simple triangulación de productos asiáticos. De esta forma, se fomenta un entorno de competencia justa y se promueve el desarrollo de proveedores locales, consolidando a México como una potencia exportadora en el sector automotriz pesado.
Esta política arancelaria no es un tema aislado; representa un movimiento estratégico para consolidar a México como un centro manufacturero clave en la era del nearshoring. Para el ciudadano, esto se traduce en la protección de empleos de calidad y en un fortalecimiento de la economía nacional, asegurando que el crecimiento industrial beneficie directamente al país y no a competidores externos que operan con reglas distintas.