
AMLO, Trump y el desafío al Estado de derecho
El desafío al Estado de derecho y la presión sobre la Fed anuncian turbulencia económica para México y el mundo.
El reciente cerco judicial sobre Donald Trump y su presión contra la Reserva Federal exhiben un manual político que resuena en México. Este estilo, que pone en duda la autonomía de las instituciones y desafía el Estado de derecho, va más allá del espectáculo mediático y se convierte en un riesgo directo para la estabilidad económica. Cuando un mandatario insinúa que la ley es un obstáculo, se activan las alarmas en los mercados. Los ciudadanos y las empresas dependen de reglas claras para tomar decisiones financieras, desde la planificación del ahorro hasta la inversión. La similitud en los discursos entre ambos líderes norteamericanos obliga a examinar las consecuencias de debilitar los contrapesos del poder, una dinámica que en México es un tema de debate nacional y afecta la confianza en el futuro del país.
La presión sobre un banco central independiente es una línea roja con serias consecuencias. Instituciones como la Reserva Federal o el Banco de México (Banxico) tienen el mandato de controlar la inflación para proteger el poder adquisitivo del dinero de la gente. Si un gobierno interfiere para forzar decisiones, como bajar las tasas de interés por motivos políticos, podría desatar un aumento de precios que golpearía directamente el bolsillo de las familias. La autonomía de Banxico es un pilar de confianza para los inversionistas. Si perciben que las decisiones económicas responden a criterios políticos y no técnicos, la incertidumbre resultante puede provocar fuga de capitales y devaluación del peso.
En el contexto mexicano, la discusión sobre el respeto a las decisiones judiciales ha sido constante. El paralelismo con Trump funciona como un recordatorio crucial: el fortalecimiento del Estado de derecho es una condición indispensable para la prosperidad. Para el ciudadano de a pie, esto se traduce en la seguridad de que sus ahorros no perderán valor abruptamente y que el entorno será lo suficientemente estable para generar empleos y crecimiento. La advertencia que hoy enfrenta el expresidente estadounidense es una lección universal sobre los límites del poder y el elevado costo económico y social que implica ignorarlos, un mensaje relevante para la economía mexicana.