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Alarma por la IED: México pierde atractivo
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Alarma por la IED: México pierde atractivo

La reinversión de utilidades domina la IED, pero la falta de nuevos capitales amenaza el crecimiento del país.

Jorge Molina Larrondo

La Inversión Extranjera Directa (IED) en México presenta una dualidad que enciende alertas sobre el futuro económico del país. Aunque las cifras generales parecen estables, un análisis detallado revela una tendencia preocupante: la mayoría de estos flujos no proviene de nuevas empresas apostando por instalarse aquí, sino de la reinversión de utilidades de compañías ya establecidas. Este fenómeno, si bien demuestra la confianza de quienes ya operan en territorio nacional, esconde una realidad incómoda: México está perdiendo su capacidad para atraer capital fresco, un motor indispensable para el crecimiento sostenido y la creación de empleos de calidad. La economía se sostiene con los actores conocidos, pero lucha por seducir a nuevos inversionistas, lo cual limita su potencial de expansión a largo plazo.

Este estancamiento en la atracción de inversiones tiene implicaciones directas y palpables. Sin la llegada de nuevos proyectos de envergadura, se frena la competencia, la transferencia de tecnología y, crucialmente, la generación de oportunidades laborales mejor remuneradas para los mexicanos. La economía corre el riesgo de caer en una fase de inercia, con un crecimiento lento e insuficiente para satisfacer las demandas de una población en desarrollo. La fuerte dependencia de la reinversión convierte a la IED en un mero indicador de mantenimiento en lugar de uno de expansión. Esta es una señal clara de que el potencial del país, sobre todo en el favorable contexto del nearshoring, no se está aprovechando para captar las cadenas de suministro que buscan relocalizarse.

La situación actual subraya la urgencia de diseñar e implementar una estrategia nacional proactiva y coherente para la atracción de capitales foráneos. No es suficiente con la ventaja geográfica de ser vecino de Estados Unidos; es fundamental ofrecer certidumbre jurídica, infraestructura moderna y un ambiente de negocios que sea genuinamente competitivo a nivel global. Sin un plan claro que promueva activamente las ventajas de México y que, al mismo tiempo, aborde las legítimas inquietudes de los inversores extranjeros, el país corre el riesgo de ver cómo otras naciones emergentes le ganan la carrera por asegurar los capitales que serán cruciales para definir el desarrollo económico durante la próxima década. Entender esta dinámica de la IED es crucial hoy, ya que impacta directamente en la calidad y cantidad de empleos futuros en México. Para el ciudadano, que la economía dependa de capitales ya existentes en lugar de atraer nuevos significa un horizonte con menos oportunidades de crecimiento profesional y salarial. La falta de una estrategia clara para captar inversión se traduce en un freno al desarrollo que puede sentirse en el bolsillo y en la estabilidad económica del país a mediano plazo.

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Fuente: El Financiero

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