
2025: Riesgos para la economía mexicana
La economía mexicana en 2025: entre el peligro del T-MEC y la oportunidad de las exportaciones.
La economía mexicana se prepara para un 2025 lleno de contrastes, según las proyecciones más recientes del Banco de México (Banxico). El panorama general apunta hacia un estancamiento, un término que, en la práctica, se traduce en un crecimiento económico más lento de lo esperado. Esta desaceleración podría impactar directamente en la creación de empleos y en la confianza para nuevas inversiones en el país. La actual cautela de Banxico no es fortuita, sino una respuesta a una compleja mezcla de factores internos y externos que definen un escenario de incertidumbre para los próximos meses. Aunque no se anticipa una recesión, la falta de un dinamismo robusto enciende las alertas sobre la capacidad del país para consolidar una recuperación sólida tras los vaivenes de años anteriores.
En este contexto de claroscuros, las exportaciones emergen como el principal motor que sostiene la actividad productiva nacional. El sector manufacturero, en particular, sigue demostrando una notable resiliencia, impulsado por la demanda constante de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos. Industrias como la automotriz y la electrónica continúan siendo pilares fundamentales, enviando un mensaje de fortaleza en medio de la incertidumbre. Esta dependencia del comercio exterior, si bien ha sido una tabla de salvación, también expone la vulnerabilidad del modelo económico mexicano. El buen desempeño de las ventas al extranjero es, por ahora, la luz más brillante en un horizonte que, de otra manera, parecería dominado por las sombras y los desafíos pendientes.
Sin embargo, las amenazas que se ciernen sobre este pilar son significativas y no pueden ser ignoradas. La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 introduce un elemento de alta tensión. Cualquier modificación a las reglas del juego comercial podría tener consecuencias directas sobre el flujo de exportaciones que hoy nos sostiene. A esto se suman las presiones políticas y económicas provenientes de Estados Unidos, cuyo ciclo electoral y posibles cambios en políticas comerciales podrían enfriar la demanda. Estos riesgos externos son la principal fuente de preocupación para analistas y autoridades, ya que su materialización podría debilitar el único motor de crecimiento que hoy funciona a toda máquina, complicando severamente el panorama para la economía mexicana.
Este pronóstico de Banxico es más que una cifra en un informe; es una señal clave sobre el futuro cercano del bolsillo de los mexicanos. Un crecimiento estancado puede significar un mercado laboral más competido y un menor dinamismo en el consumo. Por ello, entender el delicado equilibrio entre el éxito exportador y los riesgos del T-MEC es fundamental para anticipar cómo las decisiones políticas y económicas de los próximos meses podrían afectar las finanzas personales y el bienestar de las familias en todo el país.